Los Consumidores queremos opinar

Posted by jgalvan     Category: Comentarios

La vida del consumidor de juegos de videojuegos se basa básicamente en elegir el videojuego que más le guste o el que el marketing más le ha metido por los ojos.

Nuestra labor como comprador es la de adquirir el producto, conseguir actualizaciones, quejarnos si hay algún bug en el juego con lo que la compañía hará un parche, dejarnos embaucar por toda una red de merchandising alrededor del producto con llaveritos, pegatinas, posters, muñequitos  e incluso melodías para nuestro móvil.

Pero decidir cómo queremos un juego, eso cada vez lo veo más difícil. Nosotros vamos a ser quienes adquiramos un juego, nosotros seremos quienes vamos a gastarnos los cuartos, nosotros somos los que decidiremos si el juego es bueno, lo recomendaremos o lo usaremos como calzador de mesa.

Soy de los que pienso que un videojuego no debe tomarse a la ligera. Un videojuego tiene que hacerse como cuando se hace una buena película. Buscar buenos actores, que los actores actúen lo más real posible, escenarios reales a ser posible evitando el decorado, un guión absorbente desde el principio a fin, una buena iluminación, buen uso de la fotografía, buen uso de las cámaras, una música sobrecogedora, efectos especiales en consonancia con el producto, una caracterización adecuada, un estudio exhaustivo de la época en la que se desarrolla la historia y mil detalles más que no se deben perder en una buena dirección, pero en vez del mundo real, lo tenemos que crear nosotros mismos, pero con estos mismos valores. Personajes lo más realistas posibles, tanto en diseño como en animaciones, escenarios foto realistas y un diseño acorde a las proporciones reales. Evidentemente, en este caso me refiero a un videojuego histórico y realista como el que estamos haciendo nosotros, ya que si se tratara de un videojuego fantástico o sobre un personaje de dibujos animados, todo esto cambiaría, salvo que todos deben de tener también un guión absorbente, una buena iluminación, buen uso de la fotografía, cámaras, etc..

Esto no debe estar en contra de que los compradores podamos opinar sobre cómo queremos que sea el videojuego que queremos adquirir.

Cuando era niño y me imagino que les pasaría a todos, tenía una imaginación desbordante. Como me decían en clase, aunque sacaba buenas notas, el día que aterrice me iba a meter una ostia… ya que me pasaba todo el día pensando mil historias, los cuadernos llenos de dibujos y mi mente bajaba a clase lo justo para entender el temario.

Cuando me gustaba un juguete o esperaba la realización de un videojuego, siempre me lo imaginaba muchísimo mejor delo que era, con mil acciones diferentes, o el personaje hacía esto o lo otro, o los gráficos eran mejores, o más animaciones, otras fases… pero lo que siempre me defraudaba era el final. Muchas veces una simple pantalla que decía “Congratulations”.

Cutre Congratulations

A mis amigos les decía, yo hubiera hecho esto, o lo otro, le hubiera puesto una escena final interactiva mientras pasaban los créditos o una parte jugable después de los créditos o mil cosas más.

Evidentemente, esto sólo lo escuchaban mis amigos y mi madre que cada vez que pataleaba prefería salir por piernas que escuchar mil tipos de tecnicismos del mundo del videojuego que ni sabía ni le importaban.

Es difícil ser creativo y que los demás te escuchen cuando tu mente es una fuente inagotable de ideas y la sociedad (especialmente en esa época) no está preparada para reinventarse, condenada a repetir los mismos patrones una y otra vez y sin atreverse a dar un paso por delante debido al pánico de no agradar a los demás, por eso prefieren repetir una y otra vez los mismos juegos pero con diferentes gráficos.

Esto no es un mal actual, se lleva haciendo desde hace años.  He jugado a mil copias de Commando, de Space Invaders, Arkanoid, Monkey Island, Kung Fu Master, Pole Position… y no han dejado de ser eso, copias baratas que se han quedado en el anonimato más absoluto por el pánico que les da innovar o al menos quiero pensar esto, porque como el problema  sea la falta de ideas con tantos creativos que somos, entonces apaga y vámonos.

Por eso y por muchas cosas más, no quiero caer en la misma trampa de los demás y hacer oídos sordos a la opinión del público.

Como dice Jesús Vázquez en OT, el público es soberano y es el que te puede hacer subir a la cumbre más alta o enterarte en las profundidades del averno. Por eso yo quiero vuestra opinión.

Yo quiero saber cómo queréis que sea el videojuego. Cómo os lo habéis imaginado y hacer un videojuego para vosotros.

Quiero que me pongáis en este blog las ideas o comentarios que queráis sobre El Enigma de la Abadía, que yo por mi parte, os aseguro que los leeré y los anotaré y así no caer en la soberbia de otros grandes desarrolladores y demostrarles que el videojuego perfecto además de ser novedoso se puede hacer con la ayuda del público y de esta manera asegurarse que la satisfacción sea mucho mayor.

Piensa un poco BOBO

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Hace unos días le dije a mi sobrino, tras 5 minutos de estar en casa de mis padres: “Tu padre se está bañando porque vino sudando, mañana habrá de postre tiramisú de fresa, abuelo llegó hace un momento de la finca y se fue y aquí estuvieron Paco y Eyone”

Él como siempre, se quedó sorprendido, la verdad es que me sorprende más a mí sus repetidas sorpresas que a él como yo descubro esas cosas. Y como siempre le digo: “Piensa un poco Bobo”.

Le comento que es evidente. Veo la bicicleta del padre y escucho caer agua del grifo y él único que se baña y no se ducha es el padre. En la nevera hay mascarpone y fresas y los viernes se suele hacer en casa de mis padres un almuerzo especial. Además se llevaron la revista del Canal + y en la nevera hay más huevos que son los recogidos de las gallinas de la finca, además abrió una de las ventanas, manía siempre de mi padre. Finalmente, hay encima de la mesa apuntes de griego escrito a lápiz que ayer no estaban y la letra es de mi sobrina Eyone que vino con mi hermano Paco.

Simplemente hay que observar y fijarse en los detalles.

También en el trabajo le di las felicidades a una compañera por haber vuelto con el novio. Ella también se sorprendió. Era evidente ya que normalmente cuando rompe con él, me hablaba de buscar otro trabajo y ese día estaba más parlanchina y hablando de otros temas más banales y más sonriente.

¿Es una capacidad innata? Para nada, pues mi hermano (el del baño) y yo la tenemos especialmente desarrollada. Simplemente es la observación y el análisis y la culpa de esto la tiene un género del videojuego al cual debo mi máxima adicción. Las aventuras gráficas.

He vivido casi todos los cambios en el mundo de la informática. Desde los ordenadores más básicos de 8 bits a los actuales.

Recuerdo haberme enamorado de las recreativas con máquinas tan primitivas como la de Phoenix y flipar con el Game & Watch “Fire” de mi hermana.

Recuerdo posteriormente ver lo torpe que era en esos juegos y ver como amigos míos eran unas máquinas perfectas de reflejos y precisión, quedándome mirando ensimismado mientras ellos jugaban a las recreativas con espectacular maestría.

Pero llegó a mi viejo Spectrum un juego que me cambió la vida. “Don Quijote de la Mancha”. En el juego sólo podías escribir órdenes con el teclado, tales como Ir norte, Ir Sur, coger, usar, etc.

En este juego no se premiaba la destreza, sino la inteligencia.

Este es el primer juego de pensar que compramos mi hermano y yo. Después se nos fastidió la vida, pues ese género fue el más jugado por nosotros. Seguimos comprando aventuras a tutiplén (La aventura original, Chichen Itza, Pepe Carvalho, Ke rulen los Petas…) Esta vez mis amigos me llamaban para que les resolviera los problemas de esos juegos, los cuales también acabaron por engancharse a ese tipo de juegos llamados “Aventuras Conversacionales”.

Después compramos La Abadía del Crimen. Una perdición en nuestras manos. Recuerdo el jaleo diario que había en mi casa, ya que soy el último de siete hermanos (y en esa época vivíamos todos bajo el mismo techo) y por eso mi hermano y yo nos levantábamos a la una de la madrugada para jugar a tan absorbente juego en completa tranquilidad. Noches de adicción absoluta durante casi un mes, siendo un logro más que gratificante el conseguir pasar un sólo día en este tan extraordinariamente difícil juego, en el cual estar en el sitio equivocado o pasarte unos segundos conllevaba la inminente expulsión de la abadía. Si hasta mi hermano realizó un mapa a papel del laberinto, el cual estaba mejor realizado que el que publicó Micromanía en su época.

Con los 16 bits y mi nuevo y flamante Amiga 500 conseguimos entrar en el género de las aventuras gráficas, siendo la primera que jugué Loom de Lucasarts. Dicho juego cambió mi concepto de los videojuegos en su totalidad y casi la mitad de mi juegoteca de Amiga 500 la llenaban aventuras gráficas o similares y tuve juegos como Emmanuele, Future Wars, Indiana Jones y la Última Cruzada, Operation Stelath, Indiana Jones and the Fate of Atlantis, Maniac Mansion, Monkey Island I y II, Los 3 de Gobliiins, King Quest, Cruise for a Corpse, Day of the Tentacle, Sam & Max, The Dig, Elvira I y II, Simon de Sorcerer, The Legend of Kyrandia I y II, Hearth of China y alguno más que seguramente se me olvida.

Luego seguí con el PC del cual mejor no hago recuento, pues serían demasiadas aventuras. De los últimos me ha encantado Still Life, con algún puzle tonto pero un argumento y una protagonista con muchísima personalidad y carisma y me parecen sobrevalorados Fahrenheit, (una buena idea pero con dificultad ínfima) Runaway 2 y The Secret Files: Tunguska. También me parece una buena opción Jack Jeane, pero creo que no llega al listón. Pésimo me pareció Reprobates , uno de los más esperados por mí, del cual hice el avance en esta misma revista, esperando una obra maestra.

Y es que como los arcades te aumentan los reflejos, la capacidad de observación y el tiempo de respuesta, la coordinación y la lateralidad, las aventuras gráficas te enseñan a buscar otra solución aparte de la más evidente y a observar y analizar todo el entorno.

Desgraciadamente, la mayoría de gente que no disfrutó de las primeras aventuras gráficas, no aprecian toda la esencia de este género y ni que decir de las nuevas generaciones que a la mayoría sólo le interesa disparar y no complicarse demasiado.

Yo creo que las aventuras gráficas son un género maravilloso, mi preferido, pero que ha envejecido muy mal.

Por eso, espero que nuestra aportación al género de un nuevo soplo de aire fresco a las aventuras gráficas. Quizás no sea del todo una aventura gráfica, pero tampoco lo era “La Abadía del Crimen”. Lo que les puedo asegurar es que les va a hacer pensar y mucho.

Quizás algunos encuentren algunos enigmas extremadamente complicados, sobre todo al final del juego, pero ninguno de ellos está carente de lógica y verán que hay muchas opciones para solucionarlo.

Con esto quiero decir, que El Enigma de la Abadía, será un juego para pensar. Así que si estás dispuesto a comerte la cabeza y resolver el enigma enhorabuena, y a los demás sólo puedo decirles: Piensa un poco bobo.