Factor X

Posted by jgalvan     Category: Comentarios

El mundo de los videojuegos evoluciona y estúpido y necio quedarse en el pasado por mucho que nos guste la época dorada de los videojuegos (mi caso), así que los que somos necios buscamos en el futuro eso que nos llamos del pasado y ver su resultado, es decir, de cómo los videojuegos pueden evolucionar en el tiempo, como sería Metal Gear Solid, Ninja Gaiden, Rygar, el futuro Bionic Commando y las patatas como Altered Beast.

Muchos me han preguntado. ¿Qué sería El Enigma de la Abadía? ¿Una adaptación de El Nombre de la Rosa, una adaptación de La Abadía del Crimen o una segunda parte?

Sin contestar a ninguna de las preguntas anteriores, quiero que el videojuego sea lo que la naturaleza quiera que sea. Esto es decir, una evolución natural e integra consigo misma y me explico…

Hay videojuegos con una difícil evolución, tales como Arkanoid, Tetris, Pong o Pac-man que cuando más los tocamos más fácil es que la fastidiemos.

Esto tiene una explicación lógica y es que este tipo de juegos están basados en un concepto único y dificilísimo de encontrar en un videojuego que es la sencillez. Encontrar la idea magna para realizar este tipo de juegos es la iluminación de un genio y que muy difícilmente un creativo llegará a hacer un juego de tanta originalidad.

Siempre podrá re-inventar sobre lo inventado y pasar de un Tetris a un BlockOut, un Columns, un Doctor Mario, etc. Pero indiscutiblemente la base la creó Tetris y como tal tiene su puesto de honor por lo que la gente lo prefiere. Lo mismo pasa con Pac-man o Arkanoid, podrás modificar, pero el mejor siempre será el original y la gente querrá jugar una y otra vez a este sin importarle el paso de los años.

Algo parecido pasa con juegos realmente frescos e innovadores, tales como Shenmue, Monkey Island y Steet Fighter 2. No es que fueran realmente innovadores, pero su concepto, su forma de ver el videojuego, su exquisita perfección y su redondez, los hacen juegos casi inmortales. Y eso no pasa con todos los juegos por perfectos que sean y es que hablamos de ese factor X que sobrevive al paso de los años y que se niega a desaparecer.

En mi caso pasa algo similar con el Metal Gear Solid para PSX. Lo quiero rejugar, pero sus gráficos, sus movimientos, sus animaciones e incluso su doblaje ya no me sorprende tanto como antaño.

En esa época, Metal Gear Solid, que para mí es indiscutiblemente uno de los mejores videojuegos que he jugado en mi vida, en su época era magnífico, novedoso, con un doblaje increíble, unos movimientos de lujo, unos gráficos insuperable, unas escenas de video muy bien realizadas, una inmersión total y unas animaciones nunca vistas. Desgraciadamente, el tiempo le ha tratado mal. Pues sus bazas eran eso, gráficos, movimientos, video, doblaje, inmersión, cosas que hoy en día se han mejorado hasta niveles insospechados por lo que rejugar a Metal Gear Solid, se me hace extremadamente difícil a pesar de ser una obra maestra.

Un videojuego no sólo debe concentrarse en valores como gráficos, música, video, inmersión, movimientos, jugabilidad, sonido, adicción. Un videojuego debe tener algo más que te anime a rejugarlo pasen 6 meses como 15 años. Un videojuego debe tener sobre todo una absoluta originalidad en algunos conceptos, debe mostrarte un nuevo camino a seguir y como corderitos, todos los demás videojuegos les seguirán.

El concepto de lucha de Street Fighter 2, la frecura de Pacman, la sencillez lógica de Tetris, la lógica (ilógica) de Monkey Island, la realidad y libertad y la cámara de Shenmue, la naturalidad de Soul Calibur, la diversión y originalidad de Ghost’s & Goblins, hacen de estos juegos, juegos inmortales.

Lo que digo no sólo es difícil, es dificilísimo de conseguir. Algo que casi La Abadía del Crimen consigue y digo casi, porque su extrema dificultad nada más empezar lo hacía un videojuego muchas veces frustrante, pues aunque me tachen de pagano, con una dificultad algo más ajustada sería el videojuego perfecto de los 8 bits.

El factor X también es un factor personal. En mi caso, Vampire The Masquerade Redemption, tiene ese factor X, cosa que para otros no, también algunos adoran Diablo 2, yo no (Cuestión de gustos). Pero eso no quiere decir que Diablo 2 carezca de ese factor. Para nada, un juego que invite a la rejugabilidad pasado los años y sin importar los gráficos, animaciones y demás, es el videojuego ganador.

Esto mismo es lo quiero conseguir en El Enigma de la Abadía. Añadir elementos novedosos que hagan de él un videojuego inmortal y que conforme envejezca, mucha gente se eche una partida por los viejos tiempos, o que cuando lo encuentre, le apetezca jugarlo para volver a sentir esa sensación fresca y novedosa que antaño sintió y que otros muchos intentan darle y que escasamente consiguen. Que cuando jueguen digan, ¡dios mío!, que gráficos más sencillos, que animaciones más básicas, que juego más antiguo, pero que divertido y que buenas sensaciones me daba.

Así que si alguien me vuelve a preguntar sobre que se basa El Enigma de la Abadía, le diré que se basa en El Enigma de la Abadía pues eso es lo que quiero conseguir.