Ha pasado mucho tiempo, ya lo sé, pero evidentemente como cualquier persona normal, mi vida ha sufrido cambios, los cuales no me han dejado a penas tiempo para escribir siquiera un artículo.
Como recompensa, hoy hablaré del “Boss”, Diego Cadenas Roibal, precursor, co-director, iniciador y programador de este bien amado y odiado, a partes iguales, proyecto.

Con Diego, me une una amistad más parecida a una relación sentimental que amistosa y me explico. Con Diego llevo más de 2 años de contacto on-line y telefónico, desde que hablé con él por teléfono, allá por el 2005, para hacerle una entrevista de radio sobre un “remake” en 3D que iba a hacer sobre El Enigma de la Abadía, la cual sería una copia del original, pero en gráficos 3D.
Como seguidor y fan del juego creado por Juan Delcán y Paco Menéndez, no podía perder esta oportunidad de conocer los entresijos de este proyecto. A la vez, Diego, impulsado por el apoyo popular y las ansias que despertaba entre los fans de “La Abadía del Crimen” empezó a forjar un proyecto de nombre “El Enigma de la Abadía”, mucho más ambicioso que el proyecto anterior pero basado especialmente en el juego español y la película.Recuerdo hablar sobre el proyecto y desearle suerte en su presentación en Art Futura’05 del cual ganó una mención especial a la mejor tecnología.
En esos momentos ya estábamos hablando de un proyecto de un futuro videojuego, antes de embarcarme en el proyecto 100%.A partir de aquí, y con miles de historias que ya contaré a posteriori me vi como guionista, director artístico, co-director, cuasi-productor y madre del proyecto y digo madre, porque Diego es el padre de la criatura, pero quien sufre los devaneos, los problemas, las presiones y quien ve a su criatura como la más bonita y mejor de todas soy yo (como una madre he dicho), pero también como una novia porque aguanto unas cal y unas de arena y además soy el que le hecho las “broncas”, le hago mil llamadas, lo agobio y él me manda a tomar viento fresco para posteriormente ganarme con unas mejoras o unas imágenes (es que en el fondo soy fácil de conquistar).
Diego, con sus 35 años, trabaja como Técnico de Mantenimiento en una planta industrial química de la empresa Sabic Innovative Plastic, aunque su gran sueño es programar videojuegos. Tanta es su afición que dedica casi exclusivamente su tiempo libre a esta labor, siempre después de estar con sus dos preciosas hijas.
Desde muy temprana edad empezó a programar, siendo el videojuego “Rainbow Warriors” uno de los primeros que realizó. Se trataba de una aventura conversacional (de esas que tanto me gustaban) para el Spectrum.
Posteriormente ha seguido programando y colaborando en muchos videojuegos, tales como Sakura Endo, Forest of Dead o Kid Quest, de los que añado estos vídeos:
Pero siendo su videojuego preferido “La Abadía del Crimen”, la mayoría de sus fuerzas las entrega en este proyecto, del cual, es el único programador (aunque en el equipo hay que decir que todos somos un poco únicos).Este Murciano, que vive en Cartagena, es además un verdadero adicto a los videojuegos, como buen aficionado requiere, siendo sus últimos videojuegos jugados Devil may cry 4 , Dead Space, Kung fu Panda y Assassin’s Creed, de los cuales se empapa para sacar ideas y conceptos para nuevos juegos.
Pero además, es un consumado tester de cualquier motor gráfico que pasa por sus manos, donde además de probarlos y testearlos, suele aportar nuevas ideas a los propios programadores del motor gráfico, los cuales agradecidos, suelen añadir a nuevas versiones.
Evidentemente, una persona tan ocupada, carece de mucho tiempo libre y por eso su sueño sería trabajar única y exclusivamente en el mundo de los videojuegos para así dedicar todo su tiempo libre a quien verdaderamente se lo merece, su familia. Pero también sabe que todo el equipo estamos trabajando a destajo para sacar este sueño realidad y que todos podamos vivir de esto y que todos los inconvenientes y problemas que ha y hemos tenido serán anécdotas para el futuro.
Por eso Diego, concéntrate en acabar el vídeo y la demo para las productoras que ya estamos a sólo un paso de tenerlo todo acabado y entregar a nuestro suplicante e inmerecido público lo que bien se merecen.
