Juan José González Báez es junto conmigo parte del dueto de guionistas de El Enigma de la Abadía.
Amigo mío desde la época del instituto, siempre hemos compartido varias aficiones entre la que destaca, el mundo del comic.
Con 33 años, reside en Tenerife y es Licenciado en filología hispánica. Actualmente está trabajando en una línea de investigación en la especialidad de Literatura hispanoamericana.
De Juan me interesaba especialmente esa capacidad para ver un videojuego como una nueva aventura, sin verse coaccionado por estilos anteriores que desgraciadamente, la mayoría de las veces, afectan negativamente a la lógica de la narración y por la que me mi experimentada mente podía verse muchas veces, influenciada negativamente.
Juan es muy literario, metódico y perfeccionista. Todo tiene que tener lógica y sentido común.
Aún me acuerdo del día en que hablábamos de los videojuegos, de su narración y la explicación estúpida que se usa en la mayoría de sus elementos.
Un ejemplo es cuando vemos una puerta y el personaje nos dice: “es una puerta de madera”. Algo que Juan me comentaba que era más que evidente y que parece estúpido decir estas cosas en un videojuego.
Otra cosa que carece de lógica en las aventuras gráficas, es el hecho de coger un objeto en la primera pantalla para después utilizarla en la penúltima. En algunos casos sí puede ser esto, sobre todo cuando el objeto a recoger se prevé de cierta importancia, como puede ser una pista. Pero la mayoría de las veces son objetos con los que interactuaremos y que a simple vista carecen de importancia, como una piedra, un elástico o una pila. Esto carece de lógica totalmente y va en contra del sentido común de la vida. Nosotros no vamos por la calle y cogemos un chicle pegado en el suelo o un tornillo, por si necesitamos usarlo más adelante, al menos si no tenemos el síndrome de Diógenes.
Además, su lógica natural, sus estudios literarios, sus altos conocimientos cinematográficos y su frescura a la hora de enfrentarse al guión de un videojuego, me parecieron bazas más que suficientes para pedirle que se uniera a esta constante batalla campal que es la creación de un videojuego.
¿Desde cuándo escribes?
Desde niño uno siempre ha estado inventando historias. Prácticamente recuerdo haber crecido con un bolígrafo y una hoja de papel en la mano, tomando notas y elaborando borradores. Luego llegaron varios premios por algunos de mis cuentos, pero considero que no eran más que otra parte de mi formación.
Cuéntanos tus proyectos literarios…
Actualmente escribo un libro de relatos, que van desde las cuatro páginas hasta los límites de la novela corta. Las distintas partes poseen independencia, pero a la vez la obra se estructura alrededor de unos temas recurrentes.
En fase de documentación se encuentra la idea de realizar un cómic ambientado en la antigua babilonia. La idea es que se trate de una miniserie, tal vez de doce números, en las que se mezcle el rigor histórico con los contenidos puramente fantásticos.
Hay varias novelas también en el horizonte, alguna muy ambiciosa, pero son proyectos que requieren su tiempo.
Una de las cosas que más me interesó a la hora de hablar contigo para entrar a formar parte de los creadores de El Enigma de la Abadía, era tu gran cultura de cine, la cual nos ayudaría muchísimo a la hora de recrear las escenas. Cuéntanos un poco sobre esta afición tuya.
El cine ha sido una de mis grandes obsesiones a lo largo de toda mi vida. Durante mi época de universitario, aproveché para cursar algunas asignaturas sobre la materia. Mis gustos son muy eclécticos y van desde los grandes directores clásicos (John Ford, Orson Welles, Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick, John Huston, Luis Buñuel, Federico Fellini, Akira Kurosawa, Billy Wilder, David Lean y una larga lista), nombres veteranos que siguen en activo (Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Roman Polanski, los hermanos Cohen, Clint Eastwood…) y sin olvidar a los directores jóvenes que aportan aire fresco y renuevan el panorama. Sobre los grandes productores de espectáculos (Spielberg, George Lucas…), pues me gustan parcialmente. Son capaces de lo mejor, pero también de lo peor. De todas formas, siempre se puede aprender de sus hallazgos.
Por citar algunas de mis películas preferidas: Blade Runner, Apocalipsis Now, El padrino, Centauros del desierto, Rocco y sus hermanos, Lawrence de Arabia, Psicosis, Chinatown y así podría seguir durante horas.
Mis películas ambientadas en la Edad Media preferidas: El séptimo sello, Excalibur, Camelot, El halcón y la flecha y la trilogía de El señor de los anillos, que es fantástica, pero de ambientación claramente medieval.
Hay algunos directores de fotografía cuyo trabajo me obsesiona y que creo que los responsables del apartado visual del juego deberían echar un vistazo a sus trabajos: me refiero a nombres de la altura de Vittorio Storaro, Giuseppe Rotunno, Nestor Almendros, Freddie A. Young o Vilmos Zsigmond.
Sólo decir que cuando escribo tengo en mente tantas referencias visuales y cinéfilas como literarias.
¿Algún escritor o guionista preferido?
Aquí la nómina sería interminable. Lógicamente, mis preferencias literarias pasan por los autores cercanos a mi especialidad, o sea, los hispanoamericanos: Alejo Carpentier, Julio Cortázar, Borges, Juan Rulfo y una larguísima lista. García Márquez me parece un poco irregular y, como lector, actualmente devoro la narrativa completa de Vargas Llosa. No obstante, intento abrir al máximo el abanico de mis preferencias: los clásicos, principalmente los de la Antigüedad greco-latina y los del Siglo de Oro español, pero no desdeño ningún periodo. De ahí, mi creciente interés por la ciencia ficción.
Algunos guionistas de cómic me dejaron eclipsado ya hace años: principalmente Alan Moore y Neil Gaiman. He devorado también a otros como Frank Miller, pero me parece peor guionista. Mi formación se ha centrado en el cómic americano, pero cada vez conozco más sobre el europeo y toco algo del manga.
Hay también guionistas de cine que me apasionan. Aquí siempre se me viene un nombre más cercano a la cabeza, por ser nacional: Rafael Azcona; pero quien puede olvidar nombres como Paul Schrader, Charles Brackett, I.A.L. Diamond o el propio Billy Wilder.
En este terreno, lo que hay que tener claro siempre es que una cosa es escribir una novela y otra bien distinta escribir un guión, y más un guión de videojuego. Entre muchas otras virtudes, un buen guión debe poseer la capacidad de que los personajes se definan a sí mismos a través de los diálogos y de sus acciones, que cada uno quede perfectamente delimitado sin ser discursivo y sin aburrir.
P.D: Señores lectores. Próximamente pondremos el trailer del videojuego en Players4Players, estaos atentos.
